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miércoles, 2 de septiembre de 2015

ORIGINALIDAD Y OTROS REFRITOS



Es común que cuando se hable de la originalidad en la ficción se rocen extremos casi enfermizos; lo artistas están desesperados por parecer originales, y para ello adoptan todo tipo de estrategias que algunas veces se convierten en una bella innovación y la mayoría en simples intentos burdos de lograr algo nuevo. 


Ejem


Los escritores no estamos exentos de, y en sitios como Wattpad la gente jamás parece ponerse de acuerdo sobre lo que la originalidad es. En mi experiencia dentro de la página (y grupos de Facebook dedicados a esta) he compartido con todo tipo de visiones, desde la gente que cree que ser original radica en darle la vuelta a un cliché (escribir sobre una chica mala y un chico virgen, por ejemplo), hasta quienes no te aceptan historias que no tengan la premisa más estrambótica que se te ocurra.

Cuando he ido de jueza en concursos de historias cortas uno de los rubros a evaluar siempre ha sido «originalidad», así que con el tiempo he ido formándome una idea más sólida de lo que considero original o no, pero sobretodo de hasta dónde es importante o no que algo sea original. Y digo esto porque me ha tocado encontrarme con historias que ostentan una premisa original las cuales no terminan valiendo mayor calificación que las que comenzaron y terminaron con un cliché.

Creo que es mayor problema que tenemos los escritores al hablar de la originalidad es que la entendemos como un elemento pasivo, es decir, hacemos una portada guay, le ponemos una frase chulezca y presentamos nuestra premisa de la forma más revolucionaria que podamos y… ya. Las cantidades de veces que me ha tocado evaluar historias con premisas muy difíciles cuyo desarrollo no tiene nada de nuevo es incontable. La gente cree que por ubicar en equis sitio donde nadie ubica, darle equis apariencia extraña o hablar de un tema que nadie habla su relato ya es la mar de original y se merece todos los puntos por escribir blanco en lugar de negro. La cuestión es que se olvidan de lo más importante: la historia. A la hora de desarrollar de nada sirvió que fuese blanco o negro porque era exactamente lo mismo que había leído en otras con tramas clichés.

Querer arriesgarte a mostrar tu historia como algo revelador y terminar fracasando miserablemente no solo es igual que escribir cliché, es peor. Si, como jueza, yo tengo dos historias y una tiene una trama exótica y el desarrollo es bastante común, y tengo una trama común con el mismo desarrollo ¿a quién voy a puntuar mejor? A la segunda, porque supo llenar su trama, porque tuvo control sobre su propia historia. Una trama original sin desarrollo original no me vale para nada (y deja en claro la incapacidad del escritor de darle seguimiento a una buena premisa).

No creo que haya nada en malo en equivocarse al tratar de innovar, por algo se dice que la innovación es peligrosa, y no por eso vamos a dejar de hacerlo. Creo que como escritores (si es que somos escritores por arte) debemos obligarnos a escribir sobre tramas nuevas, pero siempre de paso en paso. No nos podemos saltar los cursos, debemos aprender a manejar bien cuestiones básicas para tratar de internarnos en proyectos más grandes, más inteligentes o profundos; entender hasta dónde un elemento innovador me va a aportar algo o solo va a ser una floritura sin causas ni por qué.

A fin de cuentas, la originalidad  en una novela / relato es como una semilla, mientras sea una semilla no va a ser muy diferente de las otras, es cuando la veas crecer que va mostrarte su verdadera forma.


*Excepto si es una semilla de marañón; si es una semilla de marañón, cómetela.